¿Cuándo debe jugar mi hijo a videojuegos?

Prohibir o evitar que los niños usen dispositivos electrónicos no tiene sentido alguno, como tampoco lo tiene evitar que, a cierta edad, tengan un móvil

La palabra e-sport cada vez aparece más en los medios de comunicación. Son competiciones de videojuegos en las que participa un solo jugador o multijugador.

Sin embargo, para la mayoría de la gente, los videojuegos son poco menos que un colorido y luminoso demonio que anuncia el fin de la edad de oro.

Hasta el punto de encontrarnos con voces que alertan sobre los peligros inherentes a los videojuegos, desde una posible adicción a un aumento de la violencia.

No obstante, prohibir o evitar que los niños jueguen con dispositivos electrónicos no tiene sentido alguno, como tampoco lo tiene evitar que, a una determinada edad, nuestros hijos tengan un teléfono móvil. Al contrario, si el niño no participa de ese entretenimiento, será considerado raro por los demás y en algunos casos será rechazado. Nuestros esfuerzos, como padres y educadores, deben dirigirse a aconsejar e influir a qué, cuánto, cuándo y cómo juegan.

Dicho de otro modo, debemos ser realistas.

Los videojuegos son un tipo más de juegos

Antes de nada, conviene recordar que los videojuegos son un tipo más de juegos y que nunca deben ser el único modo de juego del niño, tenemos que darle variedad y lograr que desarrolle su creatividad desde su modo de jugar. Tampoco debe ser al que dediquen más tiempo. Lo mismo diríamos de un niño que se encerrara en casa para leer de cabo a rabo la Enciclopedia Británica.

Desde el punto de vista del entorno donde hemos evolucionado como especie, el mejor juego es el que se produce en el exterior, moviéndose y en grupos de niños de diferentes edades. El juego es el mejor medio para aprender destreza y habilidades cognitivas de todo tipo incluidas las sociales.

El videojuego no es un juego de azar

No es un juego donde la suerte es el componente fundamental. Aunque a veces la suerte influye -como en cualquier aspecto de la vida-, lo que más cuenta es la habilidad del jugador para desarrollar una estrategia con la que superar los retos que se le presentan. Estas habilidades pueden ser muy complejas, hasta el punto de que muchas grandes compañías, como IBM, han llegado a buscar a sus líderes entre los mejores jugadores de ciertos tipos de videojuegos

Cómo gestionar los videojuegos de los niños

Una recomendación sería que los padres pudieran compartir tiempo de videojuegos con sus hijos y acordar con ellos el número de horas al día que los menores emplean en este tipo de ocio.

Los controles parentales ayudan pero no hay nada que va a ayudar más que los padres. No hay recetas mágicas, solo sentido común.

El objetivo es que el entretenimiento, independientemente del número de horas dedicadas, sea siempre positivo y enriquecedor.

“Parentalidad digital positiva”: padres e hijos negocian las horas según la edad y madurez del niño.

 

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