¿Por qué son importantes los hábitos de autonomía?

¿Por qué es tan importante?

•El desarrollo de la autonomía personal es un objetivo primario en la educación de un niño. Un niño independiente es aquel que es capaz de realizar por sí mismo aquellas tareas y actividades propias de los niños de su edad y de su entorno socio cultural.

•Un niño que carece de esos hábitos es un niño dependiente, que requiere ayuda continua y con poca iniciativa.

•Los niños con pocos hábitos de autonomía, generalmente presentan problemas de aprendizaje y de relación con los demás. Normalmente, cuando progresan en este aspecto, también lo hacen en su aprendizaje y relación con los demás.

¿Qué hábitos enseñar?

Como norma general todo aquello que el niño pueda hacer solo, siempre que no suponga peligro, debe hacerlo él mismo.

Los siguientes hábitos pueden guiarte para que puedas ponerlos en práctica:

•Higiene: Control de esfínteres (ir al baño solos o pedir), lavarse las manos, cepillado de dientes, el baño, lavarse la cabeza, peinarse, usar los productos de higiene

•Vestido: ponerse distintas prendas de forma independiente y guardarlas en el lugar adecuado, elegir la propia indumentaria.

•Comida: Conducta alimentaria: Comer solo, uso de utensilios, respetar unas normas básicas de educación en la mesa, prepararse una merienda.

•Vida en sociedad y en el hogar: hábitos referentes a la relación con los demás, desde saludar a la gente conocida, escuchar, pedir por favor y dar las gracias; respetar turnos en juegos, pedir prestado, conocer los lugares para cruzar la calle, evitar peligros (enchufes, productos tóxicos), ordenar sus cosas, usar el móvil, comprar, cómo usar el transporte público.

¿Cómo se enseña?

La mayoría de los niños funcionan muy bien con rutinas, luego lo ideal será conseguir que se conviertan en hábitos. Con una práctica adecuada, se adquieren de 20 a 30 días.

1º Decidir qué levamos a exigir y preparar lo necesario

• Evitar pensamientos como: «prefiero hacerlo yo, lo hago antes y mejor».

• Que sea adecuado a su edad.

• Todos los días.

• No vale: «con papá tengo que hacerlo, pero con mamá no».

• Si le vamos a exigir guardar sus juguetes, hay que prepararle un lugar adecuado.

 

2º Explicarle qué y cómo

• «Desde hoy vas a ser mayor y te vas a hacer la cama tú solito, sé que lo vas a hacer muy bien».

• Realizadlo vosotros primero.

• Pensad en voz alta: «Primero estiro bien la sábana bajera, después la sábana con la que nos tapamos…»

• Aseguraos de que comprende las instrucciones: pedidle que os la repita.

3º Practicar

• Al principio hay que ofrecerle muchas ocasiones de práctica.

• Recordadle los pasos de lo que tiene que hacer

• Elogiadle los avances. MUY IMPORTANTE

• Poco a poco disminuir la ayuda.

• Las prisas no son buenas: preparad el tiempo necesario.

 

4º Supervisar

• Hay que revisar cómo va realizando lo que se le manda a hacer.

• Si no está del todo bien, decidle en qué puede mejorar, sin dejar de recordar y felicitar lo que ha hecho bien.

 

Y si no quiere

• Identificar si no quiere porque no está a su alcance o por comodidad.

• Por lo general si se lo ofrecemos como un privilegio («Ya eres mayor») lo aceptará mejor que si lo hacemos como una orden sin más.

• Si no lo hace por comodidad, decidle que ya es mayor, que debe hacerlo por sí sólo e ignorar las quejas.

 

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