El reto de la lectura en la era digital

Con las nuevas tecnologías hay personas que piensan que los niños en la actualidad prefieren disfrutar de la lectura en tablets o los cuentos interactivos. Si bien es cierto que los niños disfrutan mucho con las nuevas tecnologías (porque ven a los adultos de alrededor disfrutando también de ellas), no debemos obviar que los pequeños necesitan también otros estímulos más tradicionales, y que los niños prefieren los libros en papel. 

Si los niños se acostumbran a verte desde pequeños con un libro entre las manos, seguro que les da curiosidad y ganas de imitarte. Comparte con ellos lecturas apropiadas a su edad, cuéntales cuentos y anímalos a que sean ellos los que se inventen historias.

 

¿Qué nos puede ayudar para que los niños lean?

  1. Comparte con ellos desde pequeños: son bebés, pero te escuchan, y la voz de papá y mamá aumenta su seguridad. Además, el cambio de entonación y la repetición de palabras estimulan el lenguaje del bebé contribuyendo a una mejor adquisición del habla. Para esta etapa de tu pequeño te recomendamos libros con textos sencillos e ilustraciones llamativas.
  1. Los libros son un juego: no dejes que la lectura se convierta en una obligación, porque entonces lo verán como algo aburrido y poco deseable.
  1. Visita una biblioteca: acudir con ellos a lugares especialmente creados para la lectura, como las bibliotecas, son espacios con una gran variedad de propuestas que permiten al niño explorar todas las opciones, asombrarse por la variedad y elegir una lectura como un reto. para niños. Es una excursión que si le pones un plus de motivación a través de una historia bonita, seguro que los ilusiona. Ej: Ver una película donde algunas escenas emocionantes se desarrollen en una biblioteca.
  1. Utiliza las nuevas tecnologías:no te resistas; tus hijos han nacido en la era digital. Las nuevas tecnologías ofrecen una gran variedad de recursos interesantes que te ayudarán en tu objetivo: libros audiovisuales, ilustraciones animadas, cuentos interactivos… lo importante es leer, da igual el soporte en el que se haga.

Por qué los niños prefieren libros en papel (y es mejor opción)

Los libros se pueden tocar, guardar y cogerlos siempre que se quiera. Sin electricidad, sin baterías. La lectura en los dispositivos a través de una aplicación potencia la distracción en los niños, además, les permite cambiar de la actividad de la lectura a otra actividad con tan solo cambiar de aplicación.

Pueden cambiar de estar leyendo a estar jugando en tan solo un par de segundos. Para los niños que presentan problemas de atención puede ser un problema.

La alfabetización digital podría ser un problema. Para utilizar un dispositivo para leer libros, los niños necesitan saber cómo utilizar sus dispositivos con el propósito de leer en ellos. Un libro simplemente se tiene que coger con las manos y disfrutar del tacto de sus páginas, del olor peculiar… Comenzar a leer y permitir que la imaginación empiece  a trabajar por ella sola.

La lectura de libros en papel también es más eficaz para mejorar y mantener las habilidades de lecto-escritura y alfabetización, a diferencia de la simple lectura en otros tipos de texto, como en los dispositivos electrónicos.

 

En un mundo donde la pantalla táctil es la reina

En un mundo donde todo llega a través de una pantalla táctil, en el que los niños cada vez reciben más y más fuertes estímulos, cómo hacemos para que se sientan atraídos por algo en apariencia tan sencillo como puede ser un simple libro. No tiene luces, no hay sonidos (bueno, en la mayoría) y por si fuera poco, ¡los dibujos no cambian!

Sin embargo todos tenemos muy claro que la lectura es básica para el desarrollo de nuestros hijos y el conjunto de infinitos mundos a los que un libro es capaz de transportarnos, por eso, aquí te dejo algunos tips para intentar despertar la curiosidad de vuestros hijos por los libros.

 

Crea un ambiente adecuado para la lectura

A todos nos gusta leer de una forma determinada, a unos en completo silencio, en soledad, en nuestro sofá preferido, en la cama, en el metro, en el baño (algo que no descubres hasta que eres madre o padre). Empecemos por crear un ambiente donde todos nos sintamos cómodos con la lectura, en la cama con nuestros hijos, antes de acostarles, o en un rincón rodeados de sus muñecos favoritos o dejándoles que ellos mismos escojan su rincón y sus posturas

Cuanto antes mejor

Conseguiremos que el hábito de la lectura -al igual que otro tipo de hábitos- se convierta en algo cotidiano, cuanto antes empecemos a trabajar en ello. Será mucho más fácil que un niño de 10 años disfrute con la lectura y lo haga habitualmente si desde pequeño ha ido leyendo aquello que caía en sus manos.

No tengas miedo al teatro

A los bebés les gusta que los personajes cobren vida, si lees un cuento de forma lineal, sin cambios de expresión y simplemente pensando cuando se va a acabar es muy probable que hayan encontrado una forma para que a tu hijo no le guste leer.

Disfruta de la lectura tú primero para que ellos la disfruten contigo. Ponle voces a los personajes, imita sus gestos, incluso los olores, verás como todo cambia y tus hijos estarán deseando que les lean un cuento.

Ayúdate de elementos

¿Accesorios? Los bebés necesitan ciertos vínculos con la realidad para que la historia cobre cuerpo en su cabeza. Así ayudarse de peluches o juguetes va a facilitarnos explicar la historia a los más pequeños. Está claro que con los mayores, esta teatralización es cada vez menos importante.

 

¿Crea misterio con finales sorpresivos?

Crea un ambiente de suspense, fomenta su curiosidad. Esto es muy fácil en los niños pequeños, pues el querer saber es algo innato. Podemos realizar pausas en la lectura del tipo: «anda, el niño se ha encontrado una una lámpara mágica…¿qué será lo que hará ahora con ella?» Es una buena forma de mantenerles atentos al hilo de la historia, que no se distraigan y que se vayan creando sus propias historias en la cabeza.

 

Crea tu historia

No es necesario que terminemos las historias tal como indica el libro, es posible que algunas veces prefiramos cambiar el final o algún rasgo de algunos de los personajes para adecuar la historia nuestros hijos, cambiar personajes masculinos por femeninos, algún animal por su animal favorito, eliminar alguna escena que les de miedo.

Para los más mayores también podemos aprovechar los libros que tienen una trama y final abiertos, en los que el propio lector es el que elige cómo quiere que continúe la historia tomando las decisiones por el protagonista.

Entender el mensaje y provocar emociones

La mayoría de los libros para niños llevan una moraleja final y muchos sirven para que se vayan dando cuenta de las emociones de la vida real o de las consecuencias que pueden acarrear ciertas acciones. «Mira, el bebé está llorando porque ha perdido un juguete. ¿Tú te pones triste cuando pierdes uno de tus juguetes?», «Mira, el niño se siente mal porque los demás se ríen de él» Y así, poco a poco, podemos ir enseñando a nuestros hijos a expresar lo que sienten o a que nuestras acciones tienen consecuencias en los demás.

No importa lo que lea, el caso es leer

Dejar que los niños lean lo que quieran es la mejor forma de fomentar el placer por la lectura, da lo mismo si es Guerra y Paz, el Quijote o un Cómic, lo importante es que lea. Un lector asiduo termina por sentir curiosidad por diferentes historias y tarde o temprano llegará a los grandes de la literatura, solo hay que dejarle madurar.

Se tú su ejemplo

Está claro que la mejor forma para que un niño se sienta atraído por la lectura es que nos vea leyendo, ¡aunque sea la etiqueta de la pasta para la sopa! y sobre todo que nos vea leer libros, de los de papel, porque así evitaremos las tentaciones de que lo confundan con juegos de la tablet.

Deja que sean ellos quienes lean los cuentos a los demás

Una vez que nuestros hijos sepan leer, podemos aprovechar para que sean ellos quienes nos lean un cuento a nosotros, esto reforzará su comprensión lectora, su habilidad en la lectura y su autoestima al ser ellos ahora los que leen a quien tanto les leyó de pequeños. También que sean ellos los que les lean a sus hermanos pequeños o incluso a sus mascotas les puede ser de gran ayuda.

Amar los libros

La lectura se fomenta también mediante el respeto hacia los libros, cuidarlos mientras los leemos, tener cuidado de no perderlos, pintarlos o usarlos para fines que nada tienen que ver con la lectura.

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