No es una utopía: la buena relación con tu hijo adolescente es posible

buena relación con tu hijo adolescente

La adolescencia (entre los 12 y 17 años, según la persona) se suele asociar a la rebeldía, a ir en contra de las normas, a romper en gran parte la comunicación con los padres, a centrarse en los amigos… ¿A qué se debe todo esto? Ellos están pasando por muchos cambios físicos y psicológicos que les hacen sentirse perdidos. Y nosotros como padres encaramos con temor esta etapa. Hoy, en nuestro post, os vamos a dar una serie de consejos para padres de adolescentes en apuros. Y, es que no es una utopía, la buena relación con tu hija o hijo adolescente es posible. ¡Aquí 10 tips para lograrlo!

  1. En nuestra consulta siempre lo decimos, el adolescente rebelde está buscando ser amado. Y sí, a veces está buscando el amor en una pareja o en los amigos, pero es nuestro deber demostrarles que, pase lo que pase, nuestro apoyo y nuestro amor va a ser siempre incondicional.
  2. Llevamos años inculcándoles valores, ha llegado el momento de confiar en que lo hemos hecho bien. Toca dejarles libertad para empezar a elegir (su estilo de vestir, sus amistades…). Darles libertad es una muestra de confianza.
  3. COMUNICACIÓN. Se pueden planificar reuniones semanales donde los adolescentes pueden decir aquello que piensan, siempre con respeto y sin consecuencias negativas, de modo que nosotros respiraremos hondo y tomaremos con calma aquello que nos digan. Si son ellos los que entablan una conversación fuera de la reunión semanal, escuchemos sin interrumpir, dejemos que se expresen con honestidad y no juzguemos. Si hay que intervenir lo haremos cuando acabe su turno, siempre desde la calma y el amor.
  4. INFORMACIÓN. Hay ciertos aspectos que sabemos que van a conocer en esta etapa de su vida: tabaco, alcohol, sexo… Conversemos con ellos abiertamente, aclaremos sus dudas y entreguémosles toda la información para que no tengan que recurrir a Internet o a sus amigos. Seamos su fuente fiable de información. Y, por supuesto, en el día a día preguntémosles sobre lo que les interesa: sus amistades, sus hobbies, su futuro… Intentemos conocerles en profundidad.
  5. PROHIBIDO JUGAR A SER DETECTIVES. Hay un gran error por parte de padres y madres y es jugar a los detectives con sus teléfonos, ordenadores o diarios personales. ¿Por qué no les preguntamos a ellos? ¿Os imagináis cómo os sentiríais si os hiciesen eso a vosotros? Es algo muy íntimo que no les va a sentar nada bien y, en consecuencia, os va a distanciar.
  6. NO IMPONER. Han pasado muchos años pero cuando eran pequeños ya han tenido etapas de rebeldía, como los famosos dos años, más conocidos como “adoslescencia”, con sus rabietas. Pues bien, si en aquellos momentos en lugar de imponer ya buscábamos convencer, ahora viene a ser lo mismo, pero además ellos nos van a entender muchísimo mejor. No impongamos nuestras reglas, dejémosles espacio para que se equivoquen, para que maduren. Eso no quiere decir que no haya ciertas normas que cumplir, por supuesto. Pero a través el diálogo vamos a conseguir mejores resultados que con el autoritarismo.
  7. COMPARTE TIEMPO. Si las cosas van mal es cuanto más tiempo les tenemos que dedicar. Preocúpate por compartir momentos de calidad junto a tu hijo o hija. Poco a poco sentirás que te vas acercando.
  8. NO ES NADA PERSONAL. Nada de lo que hace es para hacerte daño, es un proceso madurativo que pasará y es una fase que hay que vivir para convertirse en adultos.
  9. HÁBLABLE DE TI. No siempre tenemos que hablar con ellos sobre ellos, contémosles sobre nosotros, desde cómo era nuestra adolescencia hasta nuestro día a día, lo que nos motiva, lo que nos preocupa. También le interesa, aunque nunca hay que cargarles nuestros problemas, pero sí que pueden aprender a ponerse en nuestro lugar y a madurar.
  10. EL LENGUAJE IMPORTA. Las órdenes y los adolescentes no son buena combinación. Cambia mucho que les digamos lo que “queremos que hagan” a que el mensaje sea “lo que nos gustaría que hicieran” o lo que “les agradeceríamos que hicieran”. El no lo debemos intentar quitar de nuestro vocabulario, se puede sustituir por un “estaría bien o “preferiría”.

Con todo esto no queremos decir que la relación entre padres y adolescentes sea fácil, pero realmente mucho se siembra desde que son niños y llegados a esta etapa lo que vamos a buscar es mantener una relación honesta, comunicativa y amorosa. Os prometemos que no es una utopía, se puede conseguir. Realmente tu hijo adolescente tiene miedo a la adversidad y está pidiendo a gritos que le ayudes en esta etapa madurativa. Acompañémosles desde el amor, la paciencia y la calma y veremos resultados. Y dejémosles equivocarse, haciéndoles saber que estaremos ahí para ayudarles a levantarse.

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