Ahora que vamos a dejar atrás un año tan complejo, lleno de cambios y adversidades, os vamos a contar qué es la catarsis emocional, ya que es un proceso liberador, que a muchos niños/as y adolescentes les ayudará a restablecer su equilibrio psicológico. En este sentido, veremos por qué es tan importante expresar las emociones y cómo llevar a cabo este método, de forma que sea duradero en el tiempo y beneficioso en todos sus sentidos. ¿Quieres saber más? Continúa leyendo.

¿Qué es la catarsis emocional?

Agotamiento o cansancio inusuales, dolores musculares, malestar o reacciones físicos, molestias o enfermedades somáticas, lloros repentinos que no cesan y no se pueden controlar, ataques de rabia o ira descontrolados… ¿Alguna vez has notado alguno de estos síntomas en tu hijo o hija?

Se trata de una explosión de las emociones y, a través de este proceso, en el que les podemos acompañar y guiar, podrán liberarse de los conflictos inconscientes que les atormentan. De esta manera, podrán ser capaces de expresar aquellos pensamientos y sentimientos que estaban reprimiendo, buscándoles una nueva forma de comprenderlos e incorporándolos a su vida, consiguiendo así que dejen de doler.

¿Por qué es importante que nuestros hijos e hijas sepan expresar sus emociones?

Las emociones nos indican si algo nos produce agrado o rechazo, ayudándonos a actuar de una manera determinada en cada momento. Es por esta razón que, desde edades muy tempranas, las familias deben educar en las emociones, ya que adquirirán herramientas para desenvolverse de una manera más eficaz ante situaciones diversas, además de favorecer la mejora de sus resultados académicos.

Al asimilar las emociones, les estamos dando espacio en nuestra vida, las estamos interpretando y comprendiendo, por lo que podremos hacer un uso a nuestro favor para continuar desarrollándonos.

¿Cómo podemos utilizar este método para realizar cambios efectivos y perdurables en el tiempo?

Para lograr cambios significativos debemos ayudarles a conectar y comprender sus emociones, tratando de hacerlas suyas, que formen parte de su autoconcepto, de su identidad. Para ello:

  1. Dedica tiempo y espacios al diálogo. Trata de emplear preguntas abiertas con las que tener una conversación familiar. Se trata de un proceso en el que se darán cambios diariamente.
  2. Escucha todo lo que tienen que contarte tus hijos e hijas. Trata de respetar y comprender lo que te dicen, sin emitir juicios ni consejos. Tampoco niegues sus emociones ni les quites importancia ni las utilices para ponerlos en evidencia. En ocasiones, solo necesitan que estés a su lado, que los escuches.
  3. Emplea un vocabulario relacionado con las emociones. No emplees únicamente el bien o mal para describir tu estado de ánimo, prueba a ampliar tu vocabulario como “me siento frustrado, satisfecho, nostálgico”… con fundamentos que apoyen esa emoción.
  4. Conecta con lo que sientes y sienten en cada momento. Trata de vivir de forma plena tus emociones y sentimientos, sin tratar de reprimirlos. De esta manera, les ayudarás a reconocer por qué surgen esas emociones.
  5. Busca la estrategia para expresar las emociones que mejor se adapten a ellos. Hay múltiples formas y maneras para canalizar y gestionar las emociones, lo adecuado es buscar un espacio para desahogarse y expresarlas. Lo que para unos es bueno, para otros puede no serlo tanto.

En ocasiones, no se tienen las herramientas adecuadas para canalizar conflictos del pasado, por eso, desde nuestro centro, estamos para analizar cada caso, tratando de ayudar en ese proceso liberador de miedos del pasado, buscando encontrar ese punto de equilibrio psicológico. Si consideras que tu hijo o hija necesita nuestra ayuda, contáctanos.

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