En el mes dedicado a luchar contra el acoso y la violencia escolar os vamos a contar cómo detectar y actuar contra el bullying, ya que es algo que persiste en el tiempo y que afecta muy negativamente a los niños o adolescentes que los sufren. Además, la persona acosada intenta siempre ocultarlo a los adultos, por lo que muchos padres o profesores no son capaces de detectarlo con facilidad.

¿Qué es el bullying?

Se trata de la exposición que sufre un niño/a o adolescente a daños físicos o psicológicos por parte de uno o varios compañeros, de forma continuada e intencionada. El objetivo del acosador es humillar o menospreciar a otro compañero o compañera.

La persona acosada recibe insultos, amenazas, chantajes, robos, aislamiento por parte de su acosador o acosadores, etc.

También vemos que, con la aparición de las redes sociales, cada día aumenta el cyberbullying. Se trata del mismo tipo de acoso, pero que va más allá de las aulas, ya que reciben estos insultos o amenazas a través del teléfono móvil, las redes sociales, etc.

¿Cómo podemos detectarlo?

Hay una serie de indicadores que pueden hacer saltar nuestras alarmas, sobre todo, detectamos un cambio en el comportamiento y rendimiento.

  • Empeoramiento del rendimiento escolar.
  • No quiere ir al colegio ni jugar o pasar tiempo con otros compañeros.
  • Sintomatología de depresión, ansiedad, dolores de cabeza o de barriga, malestar, cansancio.
  • Vuelve con material roto o perdido.
  • Dificultades para conciliar el sueño.
  • Cambios en el comportamiento general o en la vestimenta.

Lo más probable es que, aunque le preguntemos sobre si está siendo acosado, nos lo oculte o lo niegue. Normalmente lo ocultan por miedo a mayores represalias por parte de los acosadores. Así que debemos construir un diálogo continuo con el niño o adolescente sobre su día a día para que en estas situaciones se sientan con la confianza suficiente de contárnoslo.

¿Cómo debemos actuar?

Es importante intentar hablar con ellos si detectamos cualquiera de estos síntomas, mantener un clima de calma y comunicación adecuado. Hay que apoyarle y reforzar su autoestima, en ningún momento podemos considerar la situación como banal o “cosas de niños” y mucho menos transmitírselo de esta manera.

Mantener el contacto y coordinarse con el centro es primordial, ya que la situación se está dando allí o es el origen del acoso. Si el centro no presta la ayuda necesaria, podemos acudir a una inspección educativa o incluso denunciar la situación.

Debemos valorar siempre si es necesaria la ayuda psicológica tras un caso de bullying, ya que se trata de un tema grave que puede afectar a su autoestima y comportamiento. Si tenéis cualquier duda al respecto no dudes en contactarnos.

En la figura del agresor también existen actuaciones psicológicas, se le acompaña en el proceso de compresión de por qué está actuando de esta manera, cuál es el beneficio que busca, etc. En muchas ocasiones no son capaces de ver el daño real que causan en la otra persona.

En conclusión, para prevenir el bullying y cyberbullying es muy importante que ofrezcamos a los niños y adolescentes la información necesaria para que conozcan el problema y sepan actuar ante un caso de acoso escolar propio o ajeno.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies
× WhatsApp