¿Quieres saber cuáles son los problemas de adolescentes más habituales que trabajamos en nuestro centro? Principalmente destacaríamos dos que últimamente se repiten con más frecuencia: la adicción al móvil y los problemas de comunicación entre los adolescentes y los padres. ¡Os contamos más!

En primer lugar, el tema del móvil preocupa a los padres desde el momento en que el adolescente no se separa del aparato, ni para comer, ni para ir al baño, ni para dormir. Ese uso abusivo y nocivo de la tecnología puede crear trastornos de personalidad y comportamientos adictivos que hay que tratar. Los adolescentes son el colectivo más vulnerable a esta adicción porque necesitan comunicarse con sus iguales continuamente, escapar de su rutina, contarlo y compartirlo todo, esto se debe a falta de seguridad y autoestima y al intento de proyectar una imagen ideal de sí mismos. ¿Cómo diferenciar si existe una adicción? Aquí algunas preguntas que os ayudarán, no obstante, cada caso se debe tratar individualmente y para eso estamos los profesionales de la psicología, para prevenir, formar e intervenir en estos casos.

  • ¿Se irrita o se pone muy nervioso si intentas que reduzca el tiempo que pasa con el móvil?
  • ¿Es incapaz de dejar el móvil si se lo pides?
  • ¿Deja de hacer los deberes o de estudiar para un examen por estar mirando el móvil?
  • ¿Notas que cada vez se pasa más tiempo delante del móvil?
  • ¿Ha perdido el interés por otras actividades que antes le gustaban?
  • ¿Os ha mentido para ocultar el tiempo que está delante del móvil?
  • ¿Se acuesta muy tarde por estar utilizando el móvil?

Y el segundo de los problemas más habituales que vemos en nuestra consulta de psicología Equipo Nerea López es la poca comunicación entre adolescentes y sus padres. Aquí intervienen varios factores: el miedo excesivo de los padres, acompañada de su desconfianza y sobreprotección. Todo esto no hace más que ahuyentar la comunicación.

Cuando el adolescente detecta la ansiedad de los padres por saber sus cosas y siente que existe cierta intrusión, lo que conseguimos es que se encierre en sí mismo provocando menos comunicación todavía.

A los padres les cuesta asimilar que su niñ@ cariños@ ahora no quiere que le de un beso, que además le oculta información y que se está haciendo mayor. Pero deben saber que es una etapa, que forma parte de su maduración y su crecimiento y que hay que hacerles ver que estamos ahí sin invadir su intimidad. Es normal que los adolescentes oculten algunos temas, defendiendo su intimidad, especialmente si, cuando nos cuentan algo, los adultos les juzgamos, les criticamos o les reñimos. Lo que conseguimos es el efecto contrario, que dejen de contarnos sus cosas.

Los adolescentes tendrán “novios y novias” que a nosotros no nos gusten, puede pasar, pero si no son para ellos, se darán cuenta, confiemos en la educación que les hemos dado, dejemos que aprendan por sí mismos y que vivan sus propias experiencias como nosotros lo hicimos.

Es más, ahora mismo en general existe más comunicación entre padres e hijos que en generaciones anteriores, donde imperaba el miedo al progenitor. Por suerte, esto ha cambiado y mucho.

Las razones fundamentales de los silencios de los hijos adolescentes son:

  • La falta de comprensión. Creen que los padres no se ponen en su piel.
  • Enfados o sermones por parte de los adultos que recortan sus libertades.
  • Vergüenza. No es fácil abrirse emocionalmente, a los adultos también nos cuesta. Ellos pueden sentirse ridículos, por falta de confianza, por falta de madurez.
  • No los tomamos en serio. Es habitual restar importancia a lo que les pasa a los adolescentes pero para ellos es su vida y no, no son tonterías.
  • Por intromisión, porque quieren evitar que los padres les ofrezcan soluciones o intervengan en sus conflictos o relaciones.
  • Son indiscretos. Porque lo cuentan a familiares o amigos y a nadie nos gusta que cuenten nuestra vida privada, a ellos tampoco.
  • Para no preocuparles, porque los ven estresados y no les quieren dar más problemas o causarles tristeza.
  • Para no decepcionarles, porque creen que tienen una imagen idílica de ellos y no se la quieren cargar.
  • Por falta de confianza.

Desde nuestro centro estamos para analizar cada caso y cada relación padres-adolescentes buscando encontrar ese punto de equilibrio que ayude a que la comunicación entre ambas parte fluya de la mejor manera para todos. Si necesitas nuestra ayuda, contáctanos.

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