Meses confinados en el hogar, con padre y/o madre teletrabajando, niños sin colegio, sin actividades extraescolares, sin posibilidad de ver a otros niños, ni salir a la calle. Los niños y niñas han pasado unos meses en una situación extraordinaria y cada familia se ha adaptado de la mejor de las maneras y en la mayoría de los hogares, las pantallas han sido grandes aliadas para los momentos de ocio y de desconexión de los más peques. Como sabéis, los expertos recomendamos limitar el tiempo de uso de las pantallas, ¿en qué medida? Pues depende de la edad:

  • De los 0 a los 2 años: nada de pantallas.
  • De los 2 a los 5 años: entre media hora y una hora al día.
  • De los 7 a los 12 años: una hora con un adulto delante, nunca en las comidas.
  • De los 12 a los 15 años: una hora y media como mucho. Ojo con las redes sociales.
  • Más de 16 años: máximo de 2 horas, nunca en el dormitorio.

Partiendo de esta recomendación, vamos a empezar a reducir el tiempo de pantallas que veían los niños durante el confinamiento. ¿Cómo lo haremos? Os vamos a dar unos consejos que os pueden ayudar:

  • Les propondremos actividades alternativas, desde juegos de mesa, juegos de construcción, pintar, dibujar, mesas sensoriales… siempre adaptadas a su edad.
  • Mucho aire libre, mucha naturaleza, mucho exterior. Ahora que se puede, busquemos sitios tranquilos, la playa a primera o última hora, el monte, una zona verde… Los niños necesitan el contacto con la naturaleza y les aporta muchos beneficios en su desarrollo.
  • Que corran, que vayan en triciclo, bici, moto, coche, patinete, patines, que se desahoguen, que se muevan. Esto les hará dejar la vida sedentaria que conlleva estar sentado delante de una pantalla.
  • Hagamos la reducción del tiempo de pantallas poco a poco, igual que estamos haciendo una desescalada progresiva, lo mismo haremos con la televisión, la tablet o el móvil.
  • Demos ejemplo. Si les decimos que no lo hagan, no lo hagamos nosotros a no ser que sea imprescindible por trabajo. En este caso se les tiene que explicar que no es ocio ni diversión, sino una herramienta para desarrollar tareas profesionales.
  • Quedar con amiguitos/abuelos/primos: hace tanto que no lo pueden hacer, que cada persona con la que se reencuentran es una emoción. Recuperemos el tiempo perdido, que charlen, que rían, que jueguen con sus seres queridos.
  • Seleccionemos muy bien los contenidos que les pongamos.
  • Nada de pantallas antes de dormir ni a la hora de comer y tampoco en el coche o en el carrito.

Este tiempo en familia nos ha servido para aprender a valorar las cosas cotidianas que no hemos podido disfrutar estos meses, aprovechemos y pongamos atención plena en el vuelo de una mariposa, en el olor de una flor, en un paseo en bici… Enseñémosles a los peques a asombrarse con todo esto y dejemos que el uso de pantallas sea algo muy residual en su vida. Aprovechemos el buen tiempo, los días largos, las maravillas de la naturaleza y el contacto entre personas.

Les explicaremos las normas de uso de las pantallas (para que no se conviertan en pequeños tiranos), marcando límites, haciendo otras propuestas, dejando tiempo para el aburrimiento (que es muy sano y despierta el lado más creativo). La gestión que hagamos los 3-4 primeros años de su vida en relación con las pantallas (y con todo en general) será la base para que entiendan las normas básicas y les demos herramientas para un buen desarrollo personal y una buena educación.

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