Recién estrenado el curso, se comienzan a hacer promesas para motivarles en el estudio y procurar así un esfuerzo asegurado durante el año. Así, llega junio, el mes por excelencia de las vacaciones y de los interrogantes que dividen en dos bandos a las familias: ¿Hemos de premiar estos aprobados haciéndoles regalos? ¿Qué pasa si no aprueban?

A pesar de todos los argumentos que se escuchan a favor de los premios y recompensas, no es adecuado regalar nada material, puesto que hemos de promover, desde edades tempranas, la adquisición de responsabilidades, esfuerzo y autonomía ante el estudio. En cambio, frases como “me siento orgulloso/a del esfuerzo que has hecho durante el curso para sacar esas notas” o “estás haciendo un gran trabajo” son un gran aliciente y suponen un gran regalo para ellos/as, ya que les llena de satisfacción y les motiva a seguir trabajando para alcanzar nuevas metas.

Se trata de fomentar hábitos de estudio adecuados que les ayuden a conseguir propósitos a corto y largo plazo. Además, de esta manera, se incidirá también en la adquisición de valores como la perseverancia, la responsabilidad, la paciencia, así como la organización y la planificación, entre otros aspectos.

Así pues, tampoco hemos de recompensar con cosas que “necesitan”, aunque se las debamos comprar para el curso. Si precisan de algo para estudiar (estuche, bolígrafos, equipación deportiva…) debemos dotarles de ello sin caer en “regalos por aprobar”, ya que estaríamos incurriendo en el mismo error y podrían asociar la obtención de este material con premios que condicionaran su trabajo.

Por ende, si suspenden alguna, tanto en la etapa de primaria como en la ESO, sobre todo en esta última, hemos de trabajar su motivación intrínseca, es decir, la que nace de su interior. De este modo, no les ayudará ni beneficiará enfadarnos, gritarles y sermonearles, puesto que ¿cuándo con miedo se ha mejorado en algo? Quizá a corto o medio plazo funcione, pero, a la larga, no será lo suficientemente consistente como para conseguir que sigan estudiando el resto de recorrido académico que le quede. Tampoco las recompensas o regalos serán útiles en este sentido.

Entonces… ¿cómo podemos reaccionar y ayudarles? Potenciando su proyecto de vida. Como se ha comentado anteriormente, hemos de hacerles ver la importancia que el estudio tiene para su formación y su futuro. Por ello, hemos de promover su autoconocimiento, velando porque comiencen a pensar en lo que desean ser y convertirse cuando sean mayores, su proyecto personal, no solo profesional o académico.

También se debe apoyar en el estudio, no tanto cerciorándonos de que cumplen una rutina estricta, sino fomentando la autonomía hacia el mismo. Para ello, es importante trabajar la organización y la planificación, a través de horarios semanales y mensuales que les garanticen seguir unos horarios fijados por sí mismos, atendiendo a sus actividades y disponibilidad temporal. Además, hemos de dotar de un lugar tranquilo que cuente con todos los materiales necesarios para el aprendizaje, así como de luz natural. Por último, se ha de recalcar que, si han obtenido unos malos resultados académicos, es hora de valorar dónde han de incidir para mejorar, planteándose nuevos objetivos y compromisos a corto, medio y largo plazo.

Si a pesar de todo el esfuerzo y apoyo la situación no mejora, es momento de acudir a profesionales. En Equipo Nerea López analizamos cada caso para ofrecer el mejor refuerzo y estrategias para la mejora académica y personal.

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